
La guerra de EEUU-Israel contra Irán no es una guerra convencional, no se parece a ninguna otra. Ni siquiera es una guerra proxy usual, tal vez, califica como la siguiente generación de eso que aprendimos a bote pronto con el conflicto Rusia-Ucrania. Por lo mismo, las consecuencias de este enfrentamiento empiezan a dejar sus insólitos marcadores en diferentes mercados.
Para empezar, la crisis de armas y municiones en EEUU actualmente ha provocado dos reuniones urgentes entre la Casa Blanca y sus principales fabricantes. Según de Military Times, ha conseguido recabar información de expertos en armamento, analistas y altos cargos militares que coinciden en afirmar que el escaso inventario de armas que están por enfrentar puede poner en riesgo la seguridad nacional. Al parecer esa frases tantas veces manipulada y manida, esta vez tiene un cierto sesgo de verdad.

A esto habrá agregar que el presupuesto de armas y defensa de EE. UU. debe ser autorizado principalmente por el Congreso de Estados Unidos —la Cámara de Representantes y el Senado—, pero ante la enorme oposición que ha surgido a partir del arbitrario ataque a Irán, tal vez no lleguen al extremo de detenerlo para evitar una crisis mayor, pero llevará más tiempo del que Trump y Netanyahu necesitan para mantener el conflicto sin correr riesgos extremos.
Hace unas horas, Irán atacó la refinería de Ruwais, la más grande del medio oriente, con una capacidad de 920 mil barriles diarios, lo que se concatena con el cierre del Estrecho de Ormuz —del cual hablamos la semana pasada en este espacio. Esto ha conseguido parar la producción en varios puntos del planeta, debido a que el cierre de las rutas marítimas tiene al tope el almacenaje; porque incluso en la guerra del Yom Kipur (1973) y la guerra en Rusia y Ucrania (2022), el precio del petróleo se disparó, pero la producción mundial siguió más o menos su curso normal debido a que los canales de distribución no fueron trastocados ni sus rutas mayormente afectadas, alcanzando cierta estabilidad en corto plazo. Eso también es diferente ahora. Como consecuencia, el precio del petróleo vive jornadas de agitación trascendentales.

Sin más, Japón anunció que está enfrentándose a la posibilidad de quedarse sin reservas en poco tiempo, lo que representa una enorme crisis para un país que es una de las principales potencias industriales y exportadoras del mundo, toda vez que su petróleo, como el casi todo medio oriente, proviene del Golfo Pérsico. Así podría venir una cadena de acontecimientos que pondrá el comercio mundial en aprietos.
Por su parte, el servil papel de Modi tras su visita a Isreal el pasado mes de febrero, representa no solo una traición a los BRICS y sus principales socios comerciales, sino que enfrenta el costo, ya que acudió a Rusia —tal vez el más beneficiado con la actual crisis petrolera— quien decidió venderle, pero con un costo adicional, así sin más explicaciones. Por supuesto, India no tiene opciones y aceptó sin replicar, como muchos otros que atendieron con un gran alivio, el levantamiento de las sanciones contra Rusia, por la venta de petróleo.
Mientras tanto, Irán decidió que era hora de parar el carro a los europeos, quienes apenas se van dando cuenta del tremendo riesgo energético que están por enfrentar y todavía no encuentran el discurso que les ponga de vuelta con Irán, tras sus primeras declaraciones luego del ataque de EEUU-Israel, por lo que los persas les pidieron, sin rodeos, que se ahorren la tremenda hipocresía. Llama la atención el tono.

A propósito, en esa misma rueda de prensa, se anunció que esta noche (hora de Israel) estaba programada una declaración pública con la presencia de Netanyahu. Será interesante ver si aparece después de los muchos rumores que corren por redes sociales, que sostienen que, tras el ataque a las residencias personales de Netanyahu y de varios de los miembros del gobierno sionista, Iddo Netanyahu, hermano del primer ministro y Itamar Ben-Gvir, ministro de Seguridad Nacional, habían sido dados de baja. Sin embargo, el cerco informativo que se tiende sobre occidente ha intentado disfrazar la muerte de Ben-Gvir con un improbable accidente automovilístico. Los rumores sobre la muerte de Benjamín, han ido creciendo, pero hasta ahora, nada lo confirma. Estaremos atentos.
Lo cierto es que la narrativa que intenta justificar esta guerra es tan mala y mal planeada como la misma guerra. Escuchamos cientos de declaraciones citando un motivo y luego, otro. Muchos funcionarios se contradicen, se desmienten, se molestan. Lo cierto es que los persas ya anunciaron que no van a parar, sin importar quién o qué ofrezcan falsas banderas de paz. Ya aprendieron la lección. Y no, no van a parar.










